martes, 8 de junio de 2010

El puente

Le doy tantas vueltas y tan vueltas que me encuentro varado en una orilla sin poder cruzarla, porque la marea es alta y hay piedras bajo el agua, y si lo pienso bien, si lo intento llegaría a caerme y al tropezar el rio me llevaría lejos, pero podría construir un puente que me ayude a cruzarla, aunque yo me llegue a mojar por esta vez, podría evitar que otros se mojaran cuando intenten cruzarla.

Existimos en este mundo y aun no nos hemos dado cuenta de lo importante que es estar aquí, muchos confunden y creen, que saben la importancia de sus vidas, claro; todos sabemos cuan importante es mantenerte con vida, que después de esta, no se sabe que habrá o simplemente no hay nada mas.

Otros simplemente se atemorizan y se arman de multitud objetos que ni siquiera los usan o ni son de su propia utilidad, confunden lo importante con lo innecesario, como los que buscan el vivir desenfrenadamente porque se han dado cuenta que todo se nos va, pero tampoco es esa la razón por la que aun queremos respirar.

¿Por qué preocuparnos por la muerte, y descuidar mucho la vida?, todos sabemos el valor simbólico de la vida, pero no sabemos vivirla. Si fuera tan sencillo, todos vosotros y yo estaríamos plenamente gozosos de dicha y felicidad.

Y nos preguntamos, que hacer para conseguirla! Aquella llamada “felicidad”, yo no sé, yo no la guardo, no ha visto, pero también sé que es real, tan real como los rallos luminosos que atraviesan nuestros ojos y se sistematizan en nuestro cerebro. Es tan real como esa estrella brillando en el cielo, o como esas manos perfectas diseñadas para tu cuerpo. Es real.

No trato de ofenderte, sino de que percibas otro tipo de lenguaje, en otro idioma. Existen personas como yo, en busca de nosotros mismos en otras personas, y es que todos somos una unidad. Por qué no pensar que tú perteneces a mí, y que todo este mundo lo integramos todos, todas estas flores, todos estos animales; y a la vez no soy ni somos propietarios de nadie, no poseo a nadie, y nadie me posee a mí. Yo para el mundo sin nombre. Pero ese mundo no esta aquí, no proviene de un accidente físico geográfico, este, viene de algo mas espiritual y si deseas considerarlo, de algo mágico.

Llevamos mucho tiempo, pegados a estos lares, oliendo el polvo como carne propia, que nuestros sentidos se han mal acostumbrado a ver lo que aparentemente nos pertenece, nada en este mundo esta hecho para nosotros, sino nosotros estamos hechos para este mundo. Pero este mundo tampoco es para nosotros, debemos abandonarlo, para realmente obtener la razón por la que hemos sido creados.

Lamentablemente no todos logramos atravesar esa prisión que nos separa de lo misterioso, no todos llegamos a la meta, esa meta como el alcance del encuentro con óvulo para poder consagrase la vida. Lamentablemente no llegamos todos para vivir, y es que vivir tiene un significado grande que es el “compartir”, esta es en esencia la razón de existir en el “aquí” y el “ahora”. Debemos ser donadores de vida y servidores plenos. Pero cómo entenderlo si las cosas vánales están pegadas a mis ojos y a mis manos, si los placeres me encierran en un laberinto lejano a mi mismo, ¿Cómo?, solo tu lo sabes, muy bien, mas que yo. Tú conoces el camino en el que llegaste a ese estado, conoces la puerta de entrada la cual es la misma la de salida.

Entonces, si te das cuenta, esta vida terrenal se ha convertido en una sala del quirófano, en el que se nos adormece para poder labrar en uno, aunque muchos prefieren seguir adormecidos y no quieren abandonar los fármacos. No quieren despertar, aquí el “Ego” planta el miedo de “perder”, perder toda posesión material, incluyendo nuestro propio ser orgánico, queremos conservarnos mas tiempo, pero ¿Para qué?, con qué finalidad quieres mantenerte con vida, hasta cuando quieres seguir sujeto a esta tierra que se deteriora gracias nuestro mal uso y descuido.
¿Para qué más vida? No existimos para vivir permanentemente aquí, como dije anteriormente, no estamos hechos para este lugar, debemos trascender. En esencia, no de manera trivial con todas nuestras cosas, no piense en “debo mejorar más mi casa, mi cuerpo”, no, no esto no es necesario. Esto me lleva a acordarme de una historia:

Existía un sabio muy pobre al cual todos le consultaban, hasta el rey llego a su humilde casa, y todo que aquel que llegaba por su consejos le ofrecía regalos pequeños y grandes, lo regalos grandes los rechazaba. Un día un mercader rico llego a su casa y le ofreció una estatua de oro y él la rechazo, no contento el mercader se quedo pensativo y espero impaciente afuera. Cuando una mujer sencilla llego y le ofreció un bolsito con maíz, el lo recibió y lo guardo. Entonces el mercader se acerco y le dijo: por qué recibiste su ofrenda de ella y rechazaste la mía. No quise ofenderte-le dijo, pero no pretendo conservar objetos triviales que no le servirán a mi alma, y recuerda, nada que pertenezca a esta tierra te llevaras al otro mundo. Y el mercader, se fue agradeciéndole al sabio su sabio consejo, y esta vez le ofreció y guijarro con agua, el cual acepto con cordialidad.

Las cosas que poseemos no las poseemos, simplemente nos serán de utilidad para ciertos momentos de nuestra vida, en cambio las cosas que hemos sentido en utilidad de otras personas, esas nos servirán en el buen camino. Aunque hay cosas aparentemente importantes que vamos dejando atrás, los juguetes de nuestra niñez, el espejo de nuestra adolescencia, todo lo que fue útil lo hemos ido dejando. Esto es un proceso de desapego. La vida consiste en vivir sin aferrarte a ella, una vida en beneficio de otros, al servicio. También podríamos llamarlo vivir de manera altruista.

Pero en este proceso corto de la vida, hay muchos que nos dañaran adrede con intensiones de vernos rendirnos. En esta encrucijada con nosotros mismos, existen personas, y estas personas son realmente las que nos hacen más fuertes. Demostrémonos y convenzámonos de que la vida es grandiosa y es más grandiosa cuando la perdemos, sabiendo únicamente que le hemos sido de utilidad.

Y para concluir diré que “Aquel hombre que no ha sabido servir en esta vida, no ha sabido realmente vivir”.
Muchas Gracias por darte el tiempo de leer.

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